El Lodo y La Civilización

Lodos_RizomaEl lodo, el omnipresente lodo de las planicies aluviales del sur de la Mesopotamia, fue el material a partir del cual se creó la primera civilización. El lodo, moldeado en bloques rectangulares uniformes, fue utilizado para la construcción de casas, templos y murallas de ciudades. El lodo, arrollado plano en tablas, fue el medio en el cual los ciudadanos registraron sus transacciones comerciales, sus leyes y sus ritos religiosos. El lodo, formado y horneado, produjo utensilios de cocina y de almacenamiento. El lodo, moldeado en estatuillas humanas y de animales, representó las visiones cosmológicas de los primeros escultores. Pero, sobre todo, el lodo proporcionó la capa fértil del suelo que nutrió los cultivos de los cuales dependían las ciudades. Si las siembras de trigo y cebada se perdían, lo mismo sucedía con la ciudad. Y no solamente por la escasez de alimentos. El excedente agrícola liberaba a los productores del campo, permitiéndoles ser artesanos o comerciantes; el desarrollo de proyectos esenciales de riego proveyó una jerarquía de autoridades y administradores; la exportación del grano financiaba la importación de artículos suntuarios y el subsiguiente incremento de riqueza atrajo inmigrantes y mercaderes de las zonas rurales aledañas. Puestos de trabajo, gobierno, artículos para comprar y gente que conocer –los distintivos de la ciudad moderna– todos ellos, en última instancia, dependían del lodo.

The Rise of Cities, por los Editores de Time-Life Books, Alexandria, Virginia, 1990, EE.UU., pág. 7.

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